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Productores


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El amor
No es un slogan impreso en sus empaques ni parte de un comercial que sigue la moda del momento, pero hay que decirlo: el amor es el principal atributo de esta marca. Y lo creemos, lo sentimos, porque cada uno de los productos de Bahji están cargados de mucha energía. La misma energía que lo impulsó todo: Laura y Daniel recorriendo Bogotá en una bicicleta eléctrica felices por llevar sus primeros pedidos. El amor contenido al guardar cada una de las recetas aprendidas durante dos años de viaje, un viaje por el mundo donde algo se estaba gestando. El amor de sobrepasar una crisis que parecía acabar con todo. Amor, amor-conexión, amor-energía que se transmite en la producción, en el contacto directo con harinas artesanales molidas a pedido o la harina de coco orgánica de productores colombianos y Laura se ríe contando su historia, su historia de amor.

La química
Para Daniel, portugués con una tradición familiar muy fuerte en la panadería, la masa madre lo es todo. Es más, preferiría cerrar el negocio antes de ponerle un gramo de levadura a sus panes, a esa masa que necesita de 24 a 30 horas para fermentarse de manera natural, para crecer desde el interior. Por esto la química, porque se refleja en los estudios sobre el pan, en entender el funcionamiento de cada ingrediente, de cada segundo que pasa para transformar la harina y el agua en un alimento casi milenario. Nada más. Mientras esa experimentación llegaba a buen termino, los brownies, galletitas y otros productos de panadería fueron el fuerte de Bahji, mientras el experimento principal se cocinaba.

El éxito
Si empezamos a la inversa hablaríamos de los más de 60 puntos a nivel nacional donde Bahji hace presencia. Si empezamos por el derecho hablaríamos del éxito alcanzado por Laura y Daniel en Londres y la buena vida que dejaron para mostrar como una crisis  puede cambiarlo todo, un instante cero para preguntarse por lo esencial.

Y vuelve el amor a la respuesta, porque el éxito puede ser despojarse de todo para viajar por el mundo, pasar por 26 países, contar con muy poco presupuesto, llegar a un lugar desconocido donde el racismo hacia los blancos lo hizo todo más difícil para encontrarse con tus formas más oscuras. Luego de eso, llegar a Colombia sin nada y con todo a la vez. Elaborar brownies en pequeñas cantidades, practicar yoga y seguir produciendo. Empezar con cinco tientas para pasar a 55. Dejar Londres como un bello recuerdo para llevar un par de brownies en la maleta mientras recorren una caótica ciudad tercermundista en una bicicleta eléctrica: felices gramo a gramo. primis in faucibus orci luctus et ultrices posuere cubilia Curae. Aliquam bibendum, turpis eu mattis iaculis, ex lorem mollis sem, ut sollicitudin risus orci quis tellus. Nullam sit amet nisi condimentum erat iaculis auctor.


En Quinua y Amaranto puedes encontrar:

Brownies

 
 

Condor


Condor


La quinta Pachakuti ha empezado, la comunicación universal hace parte del ahora. Todos los pueblos están dispuestos a compartir sus conocimientos. Los diferentes caminos recorridos por la humanidad se unirán. El águila del Norte con su tecnología, la energía masculina, la ciencia para generar conocimiento y transformar su entorno. El cóndor del Sur con su pico poderoso, sabe atravesar la muerte y así generar vida, la energía femenina, la intuición y el misticismo. La quinta Pachakuti ha empezado para decirnos que el águila y el cóndor volaran, ala a ala, compartiendo el mismo cielo
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Mateo Valenzuela está en su jardín, cada paso que da contiene una historia propiciada por los saberes clasificados de la naturaleza. Toma su guarapo con jengibre, pero también con toronjil, yerbabuena, romero y tomillo recién cortados. No solo se exalta el gusto, también el olfato y la vista disfrutando de las combinaciones en el vaso. Es la tierra que entrega libremente sus frutos. 

Cóndor además de ser un reencuentro con las plantas estigmatizadas por el gobierno colombiano, es una invitación al disfrute del conocimiento, a yuxtaponer saberes ancestrales, mezclar regiones a partir de sus plantas, una conexión con el mundo vegetal para sentirse diminuto, pero a la vez reflejado en este universo. Mateo Valenzuela anda con su mochila cargada de saberes como si combinara unos ojos de águila y un pico de cóndor.

El cacao con la cascar de la semilla para estimular la felicidad, las aguas floridas para limpiar los espacios, el tabaco puro en polvo para descongestionar la nariz y limpiar los lagrimales, el chai amazónico y la hoja de coca presente en las Américas como la planta madre. Todos productos de la tierra cargados de saberes, una forma de transformar una historia de generaciones habitadas por las drogas y el alcohol, información que se descodifica para convertirse en experiencias espirituales profundas y así intentar velar por el cuidado del planeta. Hoy en día la producción se trabaja en un pequeña escala, pero las búsquedas siguen latentes para desmitificar las plantas como la coca y el tabaco y ganarle el juego a los bloques gubernamentales.

De todos los productos que Condor comercializa, la hoja de coca activada con el bicarbonato de calcio que Mateo consigue en las montañas rocosas de Utah, genera una conexión con la Pachakuti. Así los conocimientos compartido por medio de la palabra llegan a ser catalizadores y cargan con la historia. Desde los Koguis quienes tuestan la hoja pasandole piedras calientes, los Arhuacos que usan ollas de barros, el mambe con ceniza de  yarumo en el Amazonas o en Perú o Bolivia que la hoja es tostada al sol, una planta que representa la comunicación universal, la historia que se ha tejido y la que aun esta por trenzare.


En Quinua y Amaranto puedes encontrar:

Té de coca con bicarbonato de sodio
Chai amazónico
Aguas floridas 

 
 

Integro


Integro


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El 2003 fue un momento donde las coyunturas gestaron todo lo que vendría: una carrera que absorbía, un trabajo mal pagado, un niño que estaba por nacer. Fue así como Bibiana, fisioterapeuta de profesión, y su madre empezaron con una pequeña producción de artículos integrales para la venta: panes de avena, arepas de arroz y granolas sin azúcar. Los ingredientes fueron todos aquellos que se alejaran de la industrialización y los productos de origen animal: panela orgánica y aceite de ajonjolí para restringir el uso de mantequilla, huevos y azúcar. Empezaron con mercados mensuales puerta a puerta y después un restaurante en el centro donde el trabajo continúa, al igual que la preparación de platos inspirados en la cocina macrobiótica.

Tras el boom de la comida vegana, Integro busca recrear recetas que para las dietas tradicionales pueden no ser gustosas, pero para las personas que han ido eliminando los productos de origen animal son una delicia. Y Bibiana lo aprendió desde pequeña, mucho antes del boom. A sus cinco años prefería evitar el azúcar y las carnes antes de seguir sometida a las inyecciones de penicilina, cambiando así el dolor corporal producido por una insuficiencia renal, por una comida basada en el arroz integral. Lo que para muchos pudo ser considerado como una dieta estricta y austera para Bibiana fue una de las épocas más felices de su vida, una línea curativa a nivel corporal pero además filosófica. Un conocimiento que también le dio a su hijo, un regalo inmaterial: saber escuchar su cuerpo. Es por eso que Viviana prefiere evitar el uso de la palabra dieta, hay que hacerlo rico, gustoso, para que las personas consuman los productos con felicidad, dice sonriente mientras sigue pensando en como reducir los lácteos de las almojábanas y todos los platos colombianos que le faltan por experimentar.

Me gustaría crecer, llevar el producto a más tiendas, que sea asequible dice, pero por otro lado la tranquilidad que brinda un restaurante pequeño la hace sentirse en familia con sus colaboradoras y sus clientes quienes valoran su experimentación continua. Por ahora Bibiana prefiere controlar cada detalle y así olvidar el trabajo físico tan fuerte que exige toda cocina. Bibiana más allá de pensar en como ampliar su producción o en tener una casa de campo donde pueda conjugar terapias físicas con la comida, sigue pensando en los rollitos de canela o el tiramisú sin queso crema, la honestidad en lo que hace, porque sabe que toda exploración viene de adentro, su madre se lo ha repetido constantemente ¿por qué buscar afuera si todo esta en el alimento?  Y así es: todo esta en el alimento.


En Quinua y Amaranto puede encontrar:

Arepas de arroz integral
Granola con o sin panela
Pan de avena


Los encuentras en:
Calle 7 n 5 - 12, La Candelaria
De lunes a viernes de 8 a.m. a 5 p.m.

 
 

COMUNA KORIPAMPA


COMUNA KORIPAMPA


Y nuestro Dios Andino dijo:
...Guarden con amor sus hojas
y cuando sientan dolor en su corazón, 
hambre en su carne, 
y oscuridad en su mente,
llévenselas a la boca y con dulzura 
extraigan su espíritu que es parte del mío…
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Gabriel Gora recorre las calles de Chapinero con su pelo trenzado. Cabellera larga, negra y lisa que puede narrar la historia de todo un continente. Al igual que sus pensamientos de tradición INKA que se entrecruzan con las imágenes de los graffities de estilo libre, los sonidos de los buses y los gritos de los vendedores de la carrera 13. Al parecer Gabriel Gora no es de aquí, es de otra montaña también Andina ubicada a 4.500 metros de altura, pero como muchas veces hay que abandonar el territorio y trasladar la raíz para encontrar el centro, para revalorar los saberes que recorren las venas. 

El colectivo Comuna Koripampa surge en el año 2002 luego de entender la necesidad de rescatar el patrimonio cultural de origen prehispánico que estaba en riesgo. La comunidad Campesina San Antonio de Rancas, antes Comunidad Indígena de Rancas, se comprometió a valorar las formas organizacionales en donde prima el carácter colectivo de la propiedad territorial y a resistir ante las políticas impuestas por los gobiernos a nivel mundial ante los planteamientos frente a la hoja de coca que para esta comunidad es el centro de una práctica cultural tradicional y nutricional. 

Comuna Koripampa comercializa y distribuye desde el té de coca, pasando por las esencias y pomadas. Semillas y cereales andinos como la quinua roja o la chia. Aceite de Sacha Inchi o la moringa en harina o la Maca pulverizada considerada un súper alimento por su gran aporte nutricional. La Maca como la Quinua, el Amaranto o la Cañihua han sido la base fundamental alimenticia para gran parte de la población andina y son un legado de los antepasados para toda la humanidad.

Gabriel y su padre no son colombianos, pero fue este territorio que se conecta con el suyo gracias a las grandes cadenas de montañas, donde comprendieron la importancia de sus saberes que se iba diluyendo por el frenético consumo del mundo occidental. En últimas, Gabriel Gora y su familia son más de aquí que muchos otros, han sido capaces de entretejer sus saberes con un territorio que abre las puertas al conocimiento: lagunas sagradas, plantas nutritivas y saberes ancestrales que están latentes.


En Quinua y Amaranto puede encontrar:

Té biococa x 100
Galletas de Coca
Galletas de Maca
Mezcla organica instantanea de maca, quinua, amaranto y cacao


Los encuentras en:
Carrera 13 n 60 - 33, Local 181
10:00 a.m. - 6:00 p.m.  

 
 

Transformación


Transformación


Todo producto debe educar,
Todo producto debe nutrir,
Todo producto debe respetar la libertad
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En 1988 Marcela Abreu recorrió los oscuros corredores del comedor-escuela Transformación sin saber que su vida cambiaría de manera radical. La palabra macrobiótica no existía dentro de su vocabulario y solo ese año, un libro traído desde Francia llegaría a sus manos para propiciar el cambio. Marcela nunca se imaginó que las técnicas japonesas para cortar vegetales la fascinarían y tampoco pasar décadas en la cocina llena de luz ubicada en esa casa oscura en la calle 57. 

Observar durante tres meses seguidos un grano de arroz parece ser una locura en nuestra fugaz contemporaneidad, pero para Marcela Abreu un grano de arroz captura el tiempo. Esa simple observación se puede transformar en filosofía: observar un grano de arroz, una zanahoria en cuñas o una témpura de guascas para lograr sacar lo mejor de cada material, observaciones que se complementan con la intención de respetar la libertad del comensal y el derecho que cada uno tiene de mantenerse vital.

Desde joven Marcela conoció la industria desde adentro, sus clases de diseño le dejaron muy claro que ese no era el camino, pero producir alimentos en menor escala empezó a encantarle. Durante los años de aprendizaje se dio cuenta que lo que practicaba en la cocina podía convertirlo en experiencias para que sus clientes, a falta de tiempo, se llevaran parte del concepto de la escuela a sus hogares, siempre manteniendo un límite para no quitarle a las personas la posibilidad de crear en su casa y de comer más fresco.

La voz de Marcela Abreu es clara, armoniosa, pero también segura para afirmar que existen otras formas de producir y que eso se debe mostrar. Una transparencia que la industria no puede alcanzar, por lo menos por ahora. También, con la misma seguridad afirma que durante más de treinta años ha trabajado sobre la técnica y aun le falta mucho: mejorar el empaque, la regularidad, falta de sintonía, pero por otro lado antes de pensar en más residuos contaminantes, preferiría que sus clientes llevaran sus propios envases. Y esa honestidad frente a su quehacer se da por el pensar en las consecuencias de cada acto, en observar y preguntarse por un simple grano de arroz que hace presencia en el mundo, pero tiene el poder sobre nosotros, sobre lo que consumimos y cómo lo consumimos. Un grano de arroz que observado por un par de horas puede eliminar el ruido de nuestra cabeza y revelarnos su poder de curar.


En Quinua y Amaranto puedes encontrar:

Chicharrines de arroz
Miso
Pan de quinua
Galletas de avena


Los encuentras en:
Calle 58 n 14a - 23, Chapinero
11:30 a.m. a 4 p.m.
Teléfono: 547-2944

 
 

Coca Nasa


Coca Nasa


La historia de la hoja de coca empieza en la tierra,
antes de los hombres,
antes de la ciencia,
antes del narcotráfico
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Fabiola Piñacué es estudiante de derecho en la Universidad Nacional. Entre clase y clase vende aromáticas de coca en vasos de plástico. Después tendrá el dinero para comprar bolsas y empezar a empacarla. Sus compañeros aprovechan las cualidades de la planta que el gobierno rechaza: brinda energía y activa las noches de estudio. Fabiola, ademas de su termo, carga con el desconocimiento de la gente. Es un momento coyuntural en el país donde las fumigaciones con glifosato empieza a cubrir grandes regiones del territorio y las marchas cocaleras del Putumayo se agudizan. Desde ese momento Fabiola Piñacué será una defensora de la hoja sagrada para preservar su cultura y la cosmovisión del resguardo indígena de Calderas, en Tierradentro Cauca para, desde ahí, propiciar una economía sostenible.

Fabiola Piñacué ha actuado siempre, como todo su pueblo, desde la resistencia.  En el año 2002 consigue el registro de las aromáticas de coca y el permiso para el uso de la hoja. En el 2005 tramita los permisos ante las autoridades sanitarias correspondientes. Pero no han sido las únicas batallas legales. En el 2006 The Coca-Cola Company reclama el derecho sobre el nombre coca, frente al producto Coca Sek el cual también es una bebida gaseosa. En el 2010 pelean contra arrestos y campañas radiales. Ha pelado también frente algunas comunidades indigenas que rechazan el uso comercial de la hoja sagrada. Y la pelea más grande ha sido y sigue siendo contra el narcotráfico.

Fabiola Piñacué, su grupo de trabajo y los más de 900 indigenas que habitan en el resguardo de Canderas llevan 25 años protegiendo sus tradiciones. Luchan por una autonomía indígena y un proyecto de paz a través de una planta que cuenta con miles de años de sabiduría. Las leyes de la República de Colombia reconocen el uso legal y tradicional de la hoja de Coca por los pueblos indígenas y el derecho a cultivar la planta. Es así como ni slogan publicitarios como “no cultives la mata que mata”, ni multinacionales reclamando el uso de un nombre que ha estado arraigado a las culturas indígenas desde hace siglos, han puesto fin a este proyecto que invita al dialogo, a la palabra y a preservar el espíritu de todo un pueblo


En Quinua y Amaranto puedes encontrar:

Aromatica de té de coca x 20 sobres
Bebida gaseosa Coca Sek


Los encuentras en:
Carrera 13 n 60 - 33, Local 181
10:00 a.m. - 6:00 p.m.